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La historia del Espíritu de Ángeles Rawson

La historia del Espíritu de Ángeles Rawson

La historia del Espíritu de Ángeles Rawson
Hace tiempo horrorizó como nunca el crimen de una adolescente llamada Ángeles Rawson. Pero más aterradora fue la mezcla de alevosía y cinismo que mostraron actores directos e indirectos del caso.
Desde el portero Jorge Mangeri, su mujer y sobrina, hasta la defensa de Miguel Pierri, por otro lado los peritos forenses que vejaron la memoria de la joven asesinada, se ensañaron con tal de hacer zafar a Mangeri ne forma cruel y deshumanizada.

En el edificio de Nueva York llamado “Dakota” a un costado del Central Park, en Manhattan, hubo una serie de repentinas muertes de niños jamás esclarecidas. Al poco tiempo después, en el mismo sitio filmó Polanski una película condimentada con satanismo, “El bebé de Rosemary”.
Al tiempo, dicha secta diabólica de Charles Mason asesinó a sangre fría a Sharon Tate (a punto de dar a luz) la mujer de Polanski, y otras cuatro personas amigas del matrimonio, durante una ceremonia en la cual los asesinos pintaron leyendas en las paredes del lugar usando como tinta la sangre de las víctimas.
En la puerta del “Dakota” fue asesinado John Lennon por un fanático demente que quiso pasar a la historia. ¿Casualidad que todo pasara en el Dakota?

Volvemos a la Argentina de hoy y nos encontramos con que casi todos los personajes involucrados en el “caso Ángeles Rawson” la están pasando mal.

Algunos, muy mal. En realidad, por lo que sabemos cuando quisimos reconstruir en qué andaban un año después de la muerte, todos los que inventaron leyendas perversas alrededor de la intimidad de la escolar se ven envueltos en una especia de tsunami de pesadillas y sufrimientos.

Jorge Mangeri ya sabe que su destino es pudrirse en la cárcel, cuando salga si sale algún día sólo traspasará los muros de prisión un saco de huesos y piel, un fantasma, jamás el que fue hasta antes del crimen.

Su mujer Diana Saettone es como un alma errante, pero no fantasmal. Va de un lado a otro mudando su fisonomía para no ser reconocida y presa del escarnio cayó en un pozo depresivo de esos que precisan mil sesiones de terapia apenas para mejorar un poquito. De su sobrina Melisa preferimos no contar truculencias, quizás la joven tenga tiempo de recuperarse, o como se dice en el argot marginal que ella frecuenta, “rescatarse”.

Miguel Pierri paga los vejámenes que le propinó a la memoria de Ángeles con el escándalo de su vida personal, ya conocido por todos. Su salud deteriorada, no es cosa aparte. Un investigador del crimen de la joven nos contó que se cruzaron en una confitería, y el sabueso le dijo: “Viste Miguel, hubieras avalado la hipótesis de B. (nos mencionó) y no hubiera sido tan dura la cosa para vos”.

Pierri le dijo sorprendido: “¿Ustedes le daban letra?” Sin palabras, el abogado siente desprecio en las miradas y comentarios del universo donde se mueve y eso influye en su salud física.

Uno de los peritos forenses que implicó a la joven en prácticas aberrantes (en verdad, el aberrante fue el forense que inventó esas patrañas) parece haber salido de circulación, por eso que a todos les produce “vergüenza ajena” su presencia y mucho más sus mañas asquerosas firmadas de puño y letra.

Quizás Marcelo Biondi es quien está zafando del karma de haber sido parte del equipo que ultrajó la memoria de Ángeles Rawson. Le birló la mujer a Pierri y como venganza ya anuncia casarse con ella pronto.

Pero Biondi tiene una larga relación con el mundo de la muerte. Viene de una familia cuya actividad -que es hereditaria- sigue siendo la de lustrar los bronces de las chapas del cementerio. Hasta él mismo se dedicó a hacerlo hasta que estabilizó su carrera de abogado. O sea, su relación con los espíritus y hasta los fantasmas parecen estar salvándolo del karma de lo que hicieron con la memoria de Rawson.

Seguimos ese caso en DV desde el primer día, y si bien a veces parece que nos contradecíamos con una y otra hipótesis, eso fue producto del zigzagueo que fue dando la investigación. Primero una autopsia que no encuentra rastros de intento de violación entonces se sigue una pista, y posteriormente la segunda autopsia que dice lo contrario. Los sabuesos policiales siguen creyendo que no fue la historia del expediente por la que se elevó a juicio la causa el motivo real del asesinato. Pero como nos dijo ese sabueso que se cruzó con Pierri: “Cuando una docena de forenses de probada capacidad entregan un informe, esa es la verdad final para la Justicia”.

A un año de la terrible muerte, parece que los espíritus angelicales de la niña Rawson siguen acechando a quienes vejaron su memoria. La Ley del Karma: “Todo lo que va, vuelve” (o vuelve tres veces, para que ciertos brujos sepan que también los tenemos en cuenta).

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Acerca de Martin Hoar